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PERROS Y NIÑOS, ¿CÓMO CONVIVIR BIEN?

Un niño mordido por un perro es un accidente común y no sólo con el pastor alemán, estos dramas podrían evitarse con la comprensión del lenguaje del perro, el respeto de sus necesidades fisiológicas y psicológicas.

Pero el perro tiene su propio lenguaje, su propia lógica animal, y a veces puede interpretar la acción de un niño como un mordisco.

De ahí la importancia de conocer el lenguaje canino para educar a su perro

El perro no es malo, está en su lógica de perro. Un perro no es cruel, se defiende o se comunica a su manera.

Por eso, como amo, hay que intentar entender lo más posible el lenguaje del perro, que hay que respetar algunas cosas, enseñar a los niños que el perro es un animal, que puede tener reacciones de perro y que, por tanto, «no hay que hacer ciertas cosas» (tirarle de la cola, gritarle, etc.). (tirando de su cola, gritándole – el perro no entiende – )….

Que el perro pertenece, que es un miembro especial de la familia, no es un humano y en lenguaje canino, el amo es el dominante de la manada, y el niño es un miembro de la manada. Para el perro, el niño es el «pequeño» del dominante, de ahí la necesidad de equilibrar la relación entre el perro y el niño. El niño pequeño no debe dominar al perro, el perro tampoco debe dominarlo, deben intercambiarse en una relación de «igualdad».

A medida que el niño crezca, creará un vínculo con su perro, un vínculo de complicidad, protección y juego que es diferente del vínculo con el «amo/dominante» «perro niño».

COMO PADRES, DEBEMOS APLICAR ALGUNAS REGLAS

El perro no es igual al niño, pero el niño debe respetar al perro.

En la jerarquía canina o en la familia, cada uno tiene su lugar.

Los amos -padres- son los dominantes, los hijos son otros miembros de la «manada» -familia- a la que pertenece el perro.

El niño no debe dominar al perro y viceversa.

El perro debe asumir el papel de «protector», el perro protege a los cachorros del amo y debe saber que estos «cachorros» son intocables en su «jerarquía», porque viven juntos como una familia, una manada.

El niño debe aprender a respetar al perro: no tirar de las orejas, respetar el sueño del perro, no burlarse de él con una tarta, sólo cosas sencillas.

Los niños crecen, a veces puede haber un deseo de dominación en el perro, más si se trata de un macho, aquí también se trata de la educación del perro, del niño y del vínculo que los une, creo que es importante vigilar, sobre todo si los niños no están acostumbrados al perro.

El pastor alemán es protector

El pastor alemán, la hembra en particular, es protector por naturaleza, normalmente no hay preocupaciones, la relación es tierna, el BA puede ser muy gentil y se da cuenta de la vulnerabilidad de un niño, adapta sus juegos y su fuerza, Hemix dio su bola a los niños, nunca a nosotros.

Hemix era muy manso, Alypse mucho menos , así que nunca dejes a los niños solos con un perro grande.

NIÑOS MUY PEQUEÑOS Y EL PERRO

El bebé está en camino y tengo un perro grande.

Las fotos son de Emma y Erganne, a los 2 años Erganne conoció a Bébé, Emma no tardó en estallar de risa en cuanto Erganne se acercó a ella, ya se ha establecido una complicidad y protección por parte del perro. Sé que el Housemaster hizo las cosas gradualmente, haciéndole oler la ropa, los pies e incluso los pañales!

Con la alegría de tener un bebé, estás diferente, alegre… con 100.000 preguntas en la cabeza, a veces un poco ansiosa (el nacimiento es esto, lo otro…) y entonces liberas feromonas, que el perro interpreta.

El perro sabe que algo está pasando, – en cierto modo sabe que es un Bebé aunque no lo materialice tan claramente como nosotros porque es un ser sensible e inteligente que oye dos latidos en lugar de uno, de hecho el perro puede oír y medir nuestros latidos.

Tranquilízale, enséñale la habitación del bebé y los accesorios, tráele la ropa sucia de la maternidad, haz que el perro la huela, ponle en una relación de confianza.

Cuando el bebé llegue a casa, no apartes al perro, deja que se acerque a las cosas del bebé en el salón, la habitación del bebé no es para el perro, pero el perro puede observar en la puerta, muéstrale al bebé con toda la precaución necesaria, deja que huela los pies por ejemplo, explícale con voz suave (es la voz la que tiene efecto y no las palabras) que el bebé será un gran compañero de juegos más adelante y que el bebé es «sagrado», que estamos haciendo «suavemente»…

Por último, nunca dejes a un perro grande solo con el bebé, cierra las puertas y no cambies nada en los hábitos del perro, el perro no debe perder su lugar, sus paseos o el tiempo de juego con sus amos, incluso es un periodo en el que se le debe dar un poco más… Pero no es tan fácil.

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